El libro de la Navidad (XVIII)

Jesús García Cívico
Hermano Cerdo
12-31-2015

Jesús García Cívico1

Este es el rincón que Jesús García Cívico tiene dedicado en su casa a Kurt Vonnegut

 

Si todo va bien, el cambio de año me sorprenderá leyendo a Kurt Vonnegut. Me pescará leyendo Cronomoto (Malpaso, 2015). Lo estaré leyendo justo cuando comience el nuevo año, es decir, lo descifraré en una falla circular del tiempo. Y tendrá su gracia. Será divertido, según lo veo, no porque Cronomoto trate justamente de saltar en el tiempo sino porque uno entrará esa noche de invierno en el epicentro de su esperanza de vida, en la «yema del huevo de la vida» por decirlo así. Tiempo de balance, ése en el que se fantasea con la posibilidad de regresar, de tratar al tiempo de tú a tú, esto es, de aprovechar la ocasión, quizás la oportunidad que ya pasó. Viajaré en el tiempo con Kurt. Porque era justo, divertido, tierno, amable y bueno (cualidades del año perfecto) sé que debería leer a Vonnegut por la noche, arropando a la gente que duerme en el cajero. Debería leer Cronomoto en voz alta, al otro lado del muro del Centro de Internamiento de Extranjeros que pilla tan cerca de mi casa. Pero lo leeré cómodamente aquí (hacerse mayor no significa necesariamente hacerse mejor) bajo la compasiva sonrisa de Kilgore Trout.

 

 

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