Precisión estructural oculta tras una narración aparentemente errática.

Un caos que retrata otro caos
Una reseña de Jorge Salavert

Uno no puede dejar de asombrarse del hecho de que esta novela de Sergio de la Pava fuese rechazada por numerosísimos editores durante varios años, hasta el punto de que el autor se decidiera a publicarla por su cuenta y riesgo en el formato de libro electrónico en 2008. La posibilidad de democratización de la literatura que internet ha traído (léase el boca a boca tradicional, pero con los avances tecnológicos pertinentes) hizo el resto, y finalmente alguien en la University de Chicago Press se dio cuenta de que A Naked Singularity era una novela que valía la pena publicar en papel, y el libro apareció en 2012. Para muchos de la Pava sigue siendo un autor desconocido, quizás no tanto después de que A Naked Singularity haya recibido el Premio PEN de ficción para nuevos autores. Más vale tarde que nunca, ya se sabe.

A Naked Singularity te atrapa desde la primera página, y a pesar de su longitud y lo variopinto de sus temas y obsesiones, o quizás debido a los meandros y recovecos narrativos por los que discurre (y remarco que no digo que se pierda, como se ha señalado en otras reseñas), el interés prácticamente no decae en momento alguno.

Se inicia con una acotación escénica teatral (‘ruido de fondo’) y una voz que grita de pronto: ‘¿voya [sic, mi traducción] salir o qué?’. La escena la describe el narrador como una ‘particular batalla entre el Bien y el Mal’, y el lugar es los juzgados de guardia de la ciudad de Nueva York. Casi (así se llama el abogado de oficio protagonista y narrador — prefiero no desvelar aquí el porqué de su nombre, es mejor que lo descubras en el libro) nos cuenta que lleva más de siete horas tratando de defender a individuos que han sido arrestados/entrampados por la policía neoyorquina. Es una escena prácticamente surrealista en su construcción, pero dramáticamente realista por el afilado detallismo con el que de la Pava va desvelando la trama, lo que logra en gran parte gracias a unos diálogos perfectos. El inframundo de los juzgados de guardia, que durante unos años llegué a conocer en su versión valenciana desde la perspectiva del intérprete, queda fiel y acerbamente retratado en A Naked Singularity.

He hecho mención de la multiplicidad de temas presentes en la novela, de modo que mencionaré algunos, los que me vienen a la cabeza: la obsesión por las series de televisión, la mejor generación de boxeadores de la historia y las muchas peleas que se dieron entre ellos, el cáncer de pelo, la física cuántica, la vida de los inmigrantes colombianos en Nueva York, el rapto y posterior asesinato de un bebé a manos de dos niños, y las apuestas que se dan en la oficina donde trabaja Casi en torno a lo que le ha sucedido al bebé mientras no se descubre el crimen, la manipulación genética y el concepto de progreso, la lucha legal contra las ejecuciones de discapacitados intelectuales condenados a muerte en muchos de los estados de los EE.UU., y muchos otros asuntos que me dejo en el tintero. Y en medio de todo esto, una espeluznante ola de frío glacial y un tétrico apagón que deja la ciudad totalmente a oscuras.

A Naked Singularity es ciertamente un texto abigarrado, y es precisamente el hecho de que fuera el autor el que lo publicara lo que otorga un cierto carácter asilvestrado, como un resabio a literatura montaraz e indisciplinada. Lo que en un principio semeja ser una estructura argumental errática deviene en una construcción sutil que prepara al lector para lo que es sin duda el plato fuerte del libro: la realización del atraco perfecto con un botín de muchos millones de dólares. En una carrera contra el reloj, ya hacia el final de la novela, Casi parece prever el colapso al que se aboca su vida tal como la ha vivido hasta ese momento, en un guiño intertextual que refiere al título. Hay además otra deliciosa referencia al Moby Dick de Melville, pero de la Pava crea un desenlace más o menos abierto.

A Naked Singularity constituye una demostración de ambición rara vez vista en la literatura contemporánea. Una plétora de episodios humorísticos (la confesión que hace Casi ante un cura católico es una auténtica gema), acompañada de desternillantes disquisiciones filosóficas y ácido comentario social: todo empacado en diálogos que a veces recuerdan a los mejores momentos de Seinfeld. Un caos retratando otro caos (la ciudad de Nueva York), esta es una novela de ritmo endiablado que apenas se rompe, excepto en el cuento en verso que le lee Casi a su sobrina Mary, que habría sido mejor eliminar del texto final, sin duda.

Sergio de la Pava es abogado, pero tiene un excelente sentido del humor. Recomiendo la entrevista que le hicimos aquí en Hermano Cerdo en julio de 2011, y que lleva por título ¿Dónde está el árbitro?

A Naked Singularity la publicará en castellano próximamente la editorial Pálido Fuego. Y ciertamente, no siento envidia alguna por el traductor que se haya estado peleando con un texto que, como mínimo, es de peso superwelter.

One response to “Un caos que retrata otro caos”

  1. […] 12/10/2013 Hermano Cerdo (reseña), 01/10/2013 Arcadia, 09/09/2013 La Vanguardia, 23/08/2013 Radio W, Colombia (Audio entrevista), 22/08/2013 El […]

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A Naked Singularity

Sergio de la Pava
The University of Chicago Press
2012

Jorge Salavert nació en Valencia en 1964. Vive en Canberra, donde se dedica a la traducción y a la lectura. Escribe en el blog Notas Literarias,. Forma parte del equipo editorial de Hermano Cerdo.