El libro de la Navidad (IV)

Sergio Pinto Briones
Hermano Cerdo
12-24-2015

valentine penrose

En este espacio mental creado por Valentine Penrose es donde pasará Sergio Pinto sus horas de lectura navideña

 

En estos días mis manos estarán ocupadas en guardar libros en cajas. Vacaciones, nada; una mudanza a Chile me espera pronto. Como un jardinero hago espacio, y separo la mala maleza. En mi biblioteca tengo libros que, seguro, no embalaré, puesto que se han ido infiltrando títulos en mis estanterías, que he recibido, muchas veces, por sólo cortesía en un escenario que todo el mundo escribe y publica.

Pienso irracionalmente, América es un continente, y no un sustantivo, país, disfrazado de ego-pronombre. Allí voy, a un territorio en eterna mudanza, debajo de la línea ecuatorial. Santiago me espera, embalando cajas y adentro otras cajas, cordillerra de libros, el polvo mal sacado y sus historias que pesan como el espacio en blanco de cada palabra.

Libros, secretos, de Jacobo Siruela, leeré y me detengo. Motivos, varios. El autor me lo ha enviado a casa, firmado. Conozco su tinta y el encantamiento de jardín que tiene en Vilaür; el cual, sus hojas son cripticas como el manuscrito Voynich, (texto que empieza su libro); Finnegans Wake, de James Joyce, simbólico, páginas que decantan también en una figura ignorada, Valentine Penrose (1898-1978), la poeta y artista surrealista, autora de una obra que fue una búsqueda de lo femenino, cuyo verso recuerdo ahora: “Vayamos a los confines donde el sol es frío/ Donde sea imposible ingresar al paisaje”.

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